21 feb 2012

Acepto los cargos.



Hay muchas formas de entender el Amor, seguramente tantas como personas.

Recuerdo que tenía 8 años, en esa época me gustaba un chico y creo que yo también le gustaba, porque en ocasiones hubieron miradas y picos inocentes, un día en los que solíamos jugar al intercambio de cariño, pasó una de esas personas que no pueden faltar en los barrios, “barbarita”; pues sin más ni más, sin ni siquiera consultármelo, le comentó a mi madre que “no era bien visto que me dejara jugar mucho con aquel niño” y mi mamá sin tan siquiera cuestionarme, me regaño… Yo no entendí, por qué era tan grave que quisiera aquel chico, y que fuera tan mal visto que compartiéramos momentos agradables en aquella sombra del cují de la cuadra…

… igualmente, el domingo de iglesia le pregunte al padre... ¡Por qué es malo dar una caricia a un niño de mi edad? A lo que el sacerdote contesto, adicionando cosas que no había preguntado:

-       - Hija, No es normal que dos niños se den picos en la boca, por que eso lo hacen las personas adultas, y cuando las personas llegan a una edad adulta, no es normal que  tengan relaciones fuera del vinculo matrimonial, a Dios no le agrada esto.

-       - No es normal?, dije con acento de incertidumbre.

-       - Si, Hija; al igual que no es normal el adulterio y que personas del mismo sexo se amen, no es normal el aborto, ni los métodos anticonceptivos…

En ese momento quede asustada y decidí no volver a ver a aquel chico.

Actualmente tengo 22 años... Y le debo al sacerdote dos cosas: que aquel chico de infancia ahora es un buen amigo y por otro lado, haber llevado por un arto tiempo ese “poco acertado” concepto de “cariño y amor”... Amar!, amar no es fácil y la iglesia lo hace complicado; como si no nos bastáramos nosotros mismos para enredarlo todo, como si no se bastase la propia humanidad para complicarse…

No es normal!, rondó esa frase por mucho tiempo en mi cabeza. Hoy en día, miro a mí alrededor y empiezo a concluir lo que no es normal en el diario vivir:

Padre: No es normal creer que hacer el amor es pecado, no es normal pensar que Dios no quiere a las lesbianas y a los homosexuales, que la iglesia oculte abuso de niños, no es normal la riqueza del vaticano, ni la cantidad de dinero invertido en campañas mientras en África un millón de personas mueren de hambre y 20.000 se contagian de sida por no usar preservativo.

Porque, si es pecado el tierno roce de una piel abnegada de amor, miradas que irradian cariño y caricias que alimentan al corazón. Lo que en aquel momento por exceso de inocencia, admití como mi verdad; hoy me atrevo a decir y sin miedo a sentirme diferente y aceptando los cargos  de ANORMALIDAD:  ¡Soy pecadora!. 


Fuente: Jeniffer Calderón

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